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miércoles, 29 de junio de 2011

SESIONES DE FADO EN MADRID: LAS HISTÓRICAS GRABACIONES DE ERCÍLIA COSTA CON ARMANDINHO EN 1930


Por Antón García-Fernández

Cierto día del año 1930 llegó a Madrid un contingente fadista procedente de Lisboa y compuesto por los cantantes Joaquim Campos, Berta Cardoso, Cecília d’Almeida y Ercília Costa, todos ellos rutilantes estrellas de famoso Café Luso. Junto a ellos viajaban Armandinho y João Fernandes, dos nombres legendarios de la guitarra portuguesa, así como el violista Georgino de Sousa, y el objetivo de su viaje a la capital española era participar en una serie de sesiones de grabación para el sello Odeon. Dichas grabaciones constituyeron un notable éxito artístico y de ventas tras ser sacadas a la luz pocos meses después, pero desde entonces, la mayor parte de ellas han sido relegadas al olvido. Por fortuna, la discográfica Tradisom ha reeditado en formato CD algunas de ellas, rescatándolas así de la oscuridad en la que se hallaban sumidas y presentándolas a toda una nueva generación de aficionados al fado. Nos ocuparemos en esta reseña de los registros contenidos en el sexto volumen de la serie Arquivos do Fado, publicado en 1996 y dedicado a fados interpretados en esas históricas sesiones madrileñas por la cantadeira Ercília Costa, a quien se unen Berta Cardoso, Joaquim Campos y el Dr. António Menano en algunas de las piezas.


Por las fechas en que tuvieron lugar las sesiones de las que se extrae el material que compone esta recopilación, Ercília Costa gozaba ya de una notable popularidad en el medio fadista de Lisboa, habiendo aparecido en locales importantes como el Retiro Ferro de Engomar o el ya mencionado Café Luso. Su manera de cantar, con una expresión seria en su rostro y las manos entrelazadas como si estuviese rezando, le habían granjeado el sobrenombre de “Santa del Fado” y ya había grabado un par de discos para compañías como Columbia y Brunswick. Nacida en 1902 en la Costa da Caparica, una pequeña población de pescadores, Ercília siempre mostró interés por la música, una actividad que le ayudaba a sobrellevar los quehaceres diarios y que pronto se convertiría en el centro de su vida. Poseedora de una belleza un tanto melancólica, Ercília demostró tener también un nada despreciable talento dramático que le abrió las puertas del teatro de revista portugués e incluso del cine. Viajó en varias ocasiones a Brasil, donde fue recibida con enorme calidez por el público: en 1936, una gira que realizó por tierras brasileñas obtuvo un éxito rotundo, lo cual acabaría por otorgar a su carrera una dimensión internacional poco común en aquellos primeros años del fado como negocio musical. Ercília cantó en París en 1937, y dos años después viajó a Nueva York para actuar junto a Carlos Ramos en el pabellón portugués de la Feria Mundial que allí se celebraba. Aprovechó su visita a Estados Unidos para atravesar el país y conocer Hollywood, y aunque parece que no llegó a participar en ninguna película, su voz cautivó a estrellas del cine y de la música como Cary Grant y Bing Crosby.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Ercília continuó su actividad artística con gran éxito en Lisboa, cantando de manera regular en el Café Luso y compartiendo allí escenario con los nombres más destacados del fado del momento, como Berta Cardoso, Alfredo Marceneiro, Joaquim Campos, Carlos Ramos y una jovencísima Amália Rodrigues. Es una verdadera lástima que no hayan sobrevivido (o al menos eso parece) registros sonoros de sus actuaciones en las casas de fado lisboetas, que a buen seguro nos permitirían comprobar el entusiasmo que sus apariciones en público suscitaban. Por el contrario, sí hay constancia de dos discos que grabó en Brasil durante una de sus visitas a dicho país una vez terminada la guerra. Pese a su amor por el fado y la atracción despertada por los escenarios, Ercília se retiró de la profesión artística en 1954, dedicándose por entero a su vida matrimonial y viviendo tranquilamente en su casa en la capital portuguesa. Si bien regrabó sus fados más famosos en 1972, jamás volvería a actuar de manera regular, falleciendo en 1986 en Lisboa, totalmente alejada ya de los teatros y las casas de fado.


Las 19 grabaciones contenidas en el CD de la serie Arquivos do Fado, todas ellas procedentes de las sesiones realizadas en Madrid en 1930, ilustran a la perfección las acertadas palabras que A. Victor Machado dedicó a Ercília en su libro Ídolos do Fado: “El fado tiene en Ercília Costa una de sus intérpretes más legítimas y fieles. . . . Ercília canta admirablemente todos los fados, dotándolos de un profundo sentimiento, escogiendo para cantar los versos más simples de la poesía popular, de esa poesía que ella sabe sentir y refleja como un espejo el alma del pueblo” (84-85). En efecto, la voz clara y melodiosa de Ercília desgrana con profundo sentimiento la alegría inherente en la letra de “O meu filho” y la tristeza presente en las estrofas de “Desilusão”, que describen el dolor de quien se ve obligado a abandonar su tierra natal. Pero tanto si se trata de alegría como de tristeza, Ercília transmite dicho sentimiento de una manera contenida, subrayando sutilmente aquellos versos y aquellas palabras que mejor expresan el mensaje y el tono de la canción.

En la recopilación encontramos el registro original en 78rpm del que se convirtió en el mayor éxito de la cantadeira, el “Fado de Lisboa”, que otros intérpretes grabaron bajo el título de “Lisboa, casta princesa” (1) en referencia al verso introductorio de la letra de A. Leal y R. Ferrão, poética personificación de Lisboa como una altiva dama: “Lisboa tão linda és / Que tens de rastos aos pés / A majestade do Tejo” (2). Otro de los cortes destacados es una versión del “Fado dois tons”, en la que, sobre la música de Alberto Costa Lima, Ercília canta una curiosa letra que trata de explicar los orígenes del fado remontándose al Génesis bíblico:

Foi quando Deus fez os sóis
As ilusões, as tristezas
Que entristeceu e depois
Fez as canções portuguesas

Quando Deus criou as rosas
Num paraíso encantado
Caiu uma e desfolhou-se
E dela nasceu o fado. (3)


Varios de los temas incluidos en la compilación se han convertido en clásicos del fado, como por ejemplo, la excelente interpretación del “Fado de Mouraria”, en el que Berta Cardoso y Joaquim Campos se unen a Ercília, creando una de las más magistrales versiones de esta pieza jamás preservadas en disco. El Dr. António Menano hace también su aparición en uno de los cortes, cantando junto con Ercília y Joaquim Campos el fado “A Desgarrada”, en el que cada uno de ellos interpreta dos estrofas respectivamente, acompañados por la guitarra portuguesa de Armandinho y la viola de Georgino de Sousa. Es precisamente este tema el que cierra un disco que deja constancia sonora de un capítulo de gran importancia en la historia del fado, en el cual el protagonismo vocal corresponde a Ercília Costa, quien, junto con Berta Cardoso y Adelina Fernandes, entre otras, fue una de las primeras cantadeiras cuya carrera en el fado traspasó las fronteras del mundo lusoparlante y adquirió proyección internacional. Y gracias a esta imprescindible reedición del sello Tradisom podemos hoy disfrutar de estas grabaciones históricas con la calidad de sonido que merecen y con unas notas a cargo de Paul Vernon, presentadas tanto en portugués como en inglés, que arrojan luz sobre la vida y la carrera de una de las voces femeninas más cautivadoras que el fado ha conocido.

Notas

(1) Una versión de este fado a cargo de Mariana Silva puede escucharse en el blog de Ofélia Pereira, Fadocravo, en el siguiente enlace.

(2) “Lisboa, tan hermosa eres / Que tienes postrada a tus pies / La majestad del Tajo”.

(3) “Cuando Dios hizo las estrellas / Las ilusiones y las tristezas / Se entristeció y entonces / Hizo las canciones portuguesas. / Cuando Dios creó las rosas / En un paraíso encantado / Una cayó y se deshojó / Y de ella nació el fado”.

Vídeos

ERCÍLIA COSTA – FADO DE LISBOA (editado en YouTube por Arhandjel88)



ERCÍLIA COSTA, JOAQUIM CAMPOS Y DR. ANTÓNIO MENANO – A DESGARRADA (editado en YouTube por Ti Maria Benta, quien dirige el muy recomendable blog Soldado do Fado)

lunes, 15 de junio de 2009

BERTA CARDOSO

Por Antón García-Fernández.



La primera mitad del siglo XX supuso una época de cambios significativos en el fado, que dejó de estar asociado con los bajos fondos lisboetas y con individuos de dudosa reputación y dio el salto a los escenarios, al gramófono, a la radio, a la televisión e incluso al cine. Ya lo cantaba Fernando Farinha en su inolvidable “Canção de Lisboa”, también conocida como “Fado Chic”:

Hoy el fado ya no tiene
La delincuencia por tema
Se ha pulido y ya es alguien
E incluso ya va al cine

Es decir, se revistió de un cierto aire de respetabilidad y su popularidad tanto en Portugal como en el exterior creció enormemente. Además, fue en esos años cuando pasó de ser un arte de carácter mayoritariamente aficionado a abrazar el profesionalismo. Y Berta Cardoso fue una de las figuras más prominentes en esta era dorada del fado que va desde los años treinta a los años cincuenta, protagonista indiscutible de todos estos cambios a través de sus excelentes grabaciones, sus giras por Portugal y por el extranjero y sus apariciones en la radio y en la televisión, así como algún que otro papel cinematográfico.



Nacida en 1911 en la parroquia del Sacramento, en Lisboa, la infancia de Bertha dos Santos Cardoso no fue fácil. A los nueve años quedó huérfana de padre y tuvo que pasar su adolescencia en un orfanato, lo cual marcaría su vida y dejaría bien claras sus prioridades: a lo largo de su carrera, Berta rechazaría varios contratos profesionales por considerarlos incompatibles con su vida familiar, que sería siempre uno de los pilares de su existencia. A pesar de que nunca llegó a contraer matrimonio, Cardoso tuvo dos hijos y se preocupó siempre por su educación y su bienestar.

A los dieciséis años, Berta realizó su primera aparición en público, cantando acompañada por el legendario guitarrista Armandinho en el Salão Artístico de Fados que era propiedad de éste. Los críticos pronto destacaron el gran talento de la joven fadista, que ya entonces demostraba tener un estilo propio y una gran sensibilidad para el fado. Por ejemplo, en 1941 la publicación fadista Canção do Sul describió una de sus actuaciones en los siguientes términos: “Berta Cardoso no es únicamente una cantadeira. Tiene buena dicción y sabe pisar un escenario. En suma, sabe actuar. . . . En el fado, su estilo continúa siendo rico y pujante. Elevándose sobre la orquesta, su voz llena el escenario, el teatro y el alma de todos nosotros” (1). Cardoso no sólo poseía una voz excepcional, sino que también mostraba aptitudes como actriz, lo cual le abrió las puertas del teatro, donde interpretó papeles importantes en muchas de las revistas de mayor popularidad.

En 1931, Berta viajó a Madrid para realizar sus primeras grabaciones para el sello Odeon, acompañada por su inseparable Armandinho y por Georgino de Souza. El éxito de sus primeros discos creó una gran demanda de grabaciones suyas, y hacia finales de la década de los treinta ya se había establecido como una de las artistas más populares del país, lo que le valió un contrato más ventajoso con la editora Valentim de Carvalho. Sus discos, ejemplos insuperables de la gran calidad musical y poética que el fado había alcanzado en su época dorada, siempre disfrutaron de buenas cifras de ventas, incluso en los años cincuenta y sesenta, cuando Berta grababa para Estoril, una compañía con una distribución mucho más reducida.



La radio constituyó un eficiente medio de difusión para el fado en las décadas de los cuarenta y cincuenta, unos años en los que la voz de Berta Cardoso fue una presencia constante en las ondas, aprovechando sus continuas apariciones radiofónicas para promocionar giras que la llevaron a España, Brasil, África y las colonias portuguesas. Con la llegada de la televisión a Portugal alrededor de 1957, Cardoso inició una serie de actuaciones en la pequeña pantalla que se extenderían hasta su retirada definitiva en 1982. También el cine requirió sus servicios, y en 1940, Berta consiguió un papel en la película Feitiço do Império (Hechizo del Imperio), film dirigido por António Lopes Ribeiro que, como su título indica, no era más que un vehículo propagandístico del régimen de António de Oliveira Salazar. Aunque Cardoso nunca será recordada por sus apariciones en la gran pantalla y sí por su trabajo sobre las tablas, la película obtuvo un gran éxito y en ella, la fadista compartió cartel con Alfredo Marceneiro, así como con luminarias del cine portugués de la época como Francisco Ribeiro, Luís de Campos e Isabela Tovar.

La década de los cincuenta trajo años difíciles para Berta en el plano personal. Su madre, que había vuelto a su lado pasada la adolescencia, falleció en 1951, y ocho años después su hijo Humberto murió de manera trágica en Mozambique. Su situación personal la obligó a ir abandonando paulatinamente el teatro para centrarse en sus actuaciones en las casas de fado lisboetas, donde además de interpretar sus temas clásicos, demostró un especial talento para la imitación burlesca de otros fadistas, realizada siempre desde el más profundo respeto. Este respeto se extendía también a su público, a juzgar por su enorme profesionalismo y su obsesión por mantener la calidad poética de sus letras, así como por renovar constantemente su repertorio. En sus propias palabras, “cualquier artista tiene siempre una necesidad constante de renovar su repertorio. . . . Claro que siguen pidiéndome mis antiguos éxitos, no sólo el público . . . sino también las companies discográficas. Sin embargo, eso no basta. No me gustaría que me acusasen de estar cansando al público, y por eso procuro, dentro de lo posible, una cierta renovación de mi repertorio” (2). Así pues, no es extraño que su público jamás le diese la espalda ni que algunos de los mejores poetas del fado, como João Linhares Barbosa, Armando Neves, Joaquim Frederico de Brito o Luís da Silva Gouveia, fuesen los autores de muchas de las mejores letras que su voz popularizó.



Berta Cardoso nos dejó en 1997, tras habernos regalado una carrera larga y exitosa, marcada por algunas de las mejores grabaciones de la historia del fado. Es ciertamente lamentable que la mayor parte de dichos registros sonoros continúen inéditos en CD, pero esperemos que en un futuro alguien se preocupe de reeditarlos como merecen. En mi opinión, no cabría mejor homenaje que ése a esta “fadista con lágrimas en la voz” (3), columna vertebral de la evolución del fado a lo largo del siglo XX.

Enlaces de interés

Para más información sobre Berta Cardoso en portugués e inglés, visitad la excelente página web BertaCardoso.com, preparada por mi amiga Ofélia Pereira, en la que encontraréis canciones, fotografías y datos biográficos. Los siguientes enlaces os dirigirán a una serie de interesantes vídeos de fados interpretados por Berta Cardoso:

Cinta Vermelha
Noite de São João
Lés a Lés
Fado do Marinheiro - con Márcia Condessa y Maria Clara
Olhai a Noite



Notas

(1) Canção do Sul. Año 19, Número 287. 1 de diciembre de 1941.

(2) ”Vida artística: Berta Cardoso, uma voz que continua a ouvir-se na noite de Lisboa.” Diário de Notícias. 23 de junio de 1973.

(3) Este sobrenombre se lo confirieron sus compatriotas portugueses pero fue especialmente popular en Brasil. Vid. Berta Cardoso, 1911-1997. EGEAC / Museu do Fado, 2006: 30.